Juan Lacassie
Naturaleza

El sur de Chile: el amor de Juan Lacassie por la naturaleza

Pucón, Puerto Varas, Chiloé, la Carretera Austral y un bosque nativo cerca del lago Caburgua. El lugar al que siempre vuelve y la idea de que se puede habitar sin destruir.

12 habosque nativo, Caburgua
CONAFplan de manejo aprobado
Surde Pucón a Cochamó

Todo el mundo tiene un lugar al que vuelve. Para Juan Lacassie ese lugar es el sur de Chile: la franja de lagos, volcanes y bosque que empieza en La Araucanía y se deshace en islas y fiordos más allá de Puerto Montt. Ha recorrido esa geografía muchas veces y en el invierno de 2026 lo hizo casi completa, de norte a sur, en un viaje largo que pasó por Pucón, Puerto Varas y Ensenada, cruzó a Chiloé hasta Castro y la isla Lemuy, y siguió en transbordador hacia Chaitén y el valle de Cochamó, ya en la Carretera Austral.

Lo que se ve desde el sur

Quien salta en paracaídas y navega a vela mira el paisaje con un ojo particular: busca escala. Y el sur de Chile la tiene de sobra. El volcán Villarrica sobre el lago, los bosques de coihues y araucarias, la lluvia que dura días y que después deja el aire tan limpio que las montañas parecen más cerca. Chiloé con sus iglesias de madera y sus palafitos. El mar interior, quieto, con los Andes nevados de fondo. Cochamó, donde el valle se cierra entre paredes de granito y el único ruido es el río.

Es una geografía que exige tiempo. No se recorre rápido ni se entiende en una sola visita. Lacassie la ha ido conociendo en capas, en viajes distintos, con gente distinta, en estaciones distintas, y sigue encontrando rincones nuevos.

Habitar sin destruir

Su relación con el sur no es solo la de un viajero. Participa en un proyecto de parcelas en un bosque nativo maduro a unos quince minutos del lago Caburgua, cerca de Pucón, en el valle del río Liucura. Son doce hectáreas de robles y coihues, algunos centenarios, con vertientes propias y vistas al volcán Villarrica y a los cerros de la reserva nacional del mismo nombre.

Lo que distingue al proyecto es la forma de entenderlo. El bosque cuenta con un plan de manejo forestal aprobado por CONAF; cada propietario firma un reglamento de convivencia ambiental; y el conjunto tiene un centro de acopio, compostaje y reciclaje. La idea es que se pueda vivir dentro de un bosque nativo sin arrasarlo, y que las reglas estén escritas desde el primer día, no cuando ya es tarde.

Una manera de estar

El sur, el cielo y el mar cumplen para Lacassie la misma función. Son lugares donde la escala de las cosas se vuelve evidente, donde la naturaleza manda y la persona se acomoda a ella, y de donde se vuelve con las prioridades ordenadas. Las empresas que construye —Patrona, AMARRA, Propertia— tienen una parte de sus decisiones tomadas en un fondeo, bajo una campana o frente a un lago.

Es difícil hablar de amor por la naturaleza sin caer en frases hechas. Quizás la mejor manera de decirlo es esta: Lacassie organiza su vida para pasar la mayor cantidad de tiempo posible en lugares donde no hay nada construido, y trabaja para que esos lugares sigan así.

Juan Lacassie · 13 de septiembre de 2026