Patrona
Cuidado y compañía para adultos mayores a través de una llamada. Sin pulseras, sin aplicaciones, sin botones: el sistema que Lacassie patentó en Chile funciona con lo que toda persona mayor ya sabe usar, el teléfono.
Casi todos los productos de tecnología para adultos mayores parten de un supuesto equivocado: que la persona va a aprender a usarlos. Una pulsera que hay que cargar, una aplicación que hay que abrir, un botón que hay que recordar apretar en el peor momento. Juan Lacassie partió del supuesto contrario. Lo único que una persona de 85 años usa sin pensar es el teléfono. Entonces el sistema debía vivir ahí.
Qué hace Patrona
Patrona llama a la persona mayor. Conversa con ella con naturalidad, le pregunta cómo está, cómo durmió, si tomó sus remedios. Mientras conversa, analiza la voz: el ritmo, las pausas, la respiración, los cambios respecto de otros días. Si detecta algo fuera de lo normal —o si la persona simplemente no contesta— activa una cadena de respuesta que puede llegar a la familia, a un vecino o a un servicio de emergencia.
La palabra que Lacassie usa para describirlo es “descentralizada”: la respuesta no depende de un único centro de monitoreo, sino de una red de personas cercanas que reciben el aviso correcto en el momento correcto.
La patente y la conferencia
En mayo de 2026, Lacassie presentó ante el Instituto Nacional de Propiedad Industrial de Chile la solicitud de patente de un “sistema de monitoreo de signos vitales vocales y respuesta de emergencia descentralizada para adultos mayores”. Ese mismo año, el trabajo científico detrás del sistema fue aceptado en AIiH 2026, la conferencia internacional sobre inteligencia artificial en salud, donde se presentó en formato póster.
Para un proyecto que nació en Santiago sin un gran equipo detrás, es un reconocimiento poco habitual, y una validación que abre puertas con clínicas, municipios e inversionistas.
El libro de vida
Del mismo sistema salió un producto que nadie había planificado. Si Patrona ya conversa con la persona mayor, puede también entrevistarla sobre su vida. Así nació El libro de Tu Patrona: varias llamadas en las que la persona cuenta su infancia, su barrio, sus amores y sus pérdidas, y con eso se escribe y se imprime un libro de vida en tapa dura, con un código QR que lleva a las grabaciones originales, “en su voz”.
Los dos primeros ejemplares fueron para su abuela y para su padre. Los que vinieron después son para familias que quieren guardar algo que, de otro modo, se pierde.
HABLA
Dentro de Patrona crece un tercer proyecto, HABLA, una terapia de afasia por teléfono. La afasia —la pérdida parcial del lenguaje, frecuente después de un accidente cerebrovascular— se trata con ejercicios diarios y constantes, y esa constancia es justamente lo más difícil de sostener cuando cada sesión implica un traslado. HABLA lleva la sesión al teléfono de la persona, todos los días, a la hora que ella elige.
Primero en casa
Los primeros usuarios de todo esto fueron su propia familia. Su padre es quien prueba HABLA con llamadas reales, y los dos primeros libros de vida fueron los de su abuela y su padre. Para alguien que pasa buena parte del año fuera de Chile, Patrona es también una forma concreta de estar cerca de los que se quedan.